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La historia y la cultura de Pegalajar está relacionada con la actividad socioeconómica principal generada en torno al agua y a su manejo. Esta Cultura del Agua se ha constituido en un marcador identitario de primera magnitud desde la cual se construyen elementos diferenciadores de la vida local. Se trata de un modelo adquirido de comportamientos y valores directamente relacionado con las vivencias colectivas del pueblo vinculadas con los diferentes usos del agua.

El sistema Fuente-Charca-Huerta estructura de una manera muy importante las señas de identidad de Pegalajar y define o impregna numerosos aspectos culturales de este pueblo, muchos de ellos legados por la memoria colectiva de las generaciones mayores, en las cuales todavía pervive un conocimiento relacionado con los usos del agua .

CHARCA

La Charca, también llamada "presa" o "estanque", es un embalse que recoge las aguas del nacimiento de la Fuente de la Reja desde tiempo inmemorial. En un principio fue una laguna formada por un simple dique de contención. En 1903 se construyó un muro alrededor de todo su contorno y entre 1944 y 1949 se realizaron diversas reformas elevándose el muro perimetral y pavimentándose el suelo, quedando así la forma definitiva.

Su función principal es el control del recurso hídrico. El uso y distribución de sus aguas, conocido como "repartimientos de presa", estaba regulado en un reglamento elaborado en 1771. La Charca es, también, un espacio social y simbólico fundamental en la vida de Pegalajar. Lugar de ocio, de encuentro y de interacción.

En los años ochenta la sobreexplotacion llegó a sus máximos niveles, llegando incluso a la desecación total coincidiendo con un año de fuerte sequía, siendo declarada en 1991 acuífero sobreexplotado. Desde entonces la Charca solo ha estado llena intermitentemente lo que ha desencadenado intensas reivindicaciones. Como corazón de todo un sistema económico y social y cultural, elemento clave de la historia de este pueblo, Pegalajar lucha hoy por lo que da sentido a toda fuente, su agua. Esta frase recoge el sentimiento de los pegalajareñ@s: "A quienes la vida di, les reclamo, en justicia, que no me dejen morir".

FUENTE DE LA REJA

Pegalajar nace y se consolida como población debido a la presencia de un abundante manantial que ha constituido durante siglos su principal elemento de desarrollo, configurando un especial sistema hidráulico, agrícola y ecológico, considerado por la comunidad científica como "único en el Mediterráneo". El manantial de la Fuente de la Reja se desecó por primera vez en octubre de 1988 por causa de la sobreexplotación del acuífero, desde entonces mana intermitentemente.

La Fuente de la Reja fue incorporada al urbanismo del pueblo en 1605, como indican las inscripciones de las dos lápidas que flanquean el escudo de armas de Felipe III incrustado en su frontal: "Reinando en España el Rey D. Felipe III…mandó hacer esta obra la villa de Pegalajar. Año de 1605".

Es el derrame natural del acuifero subterráneo y origen del sistema hidráulico de la Huerta. El pueblo de Pegalajar y su historia va unida a la de este manantial ya que es la base que sostiene todo el complejo socioeconómico de la población posibilitando un agrosistema único, una cultura de vida y de trabajo y unas señas de identidad singulares.

El agua es el hilo conductor del sistema constituido por la FUENTE, la CHARCA y la HUERTA. La peculiaridad de dicho sistema viene determinada por la articulación de tres factores fundamentales:

- El modo de captación del agua a partir del manantial de la Fuente de la Reja, complementado por otras fuentes secundarias.
- El mecanismo de regulación a través de la balsa principal, La Charca, y de una serie de albercas distribuidas por toda la Huerta.
- El sistema de reparto y distribución del agua mediante un complejo entramado de acequias, caces e hijuelas.

Cuenta la leyenda que una lavandera descubrió la imagen de la Virgen de Gracia en este lugar, construyéndose en su honor la ermita que hoy se encuentra sobre la propia fuente.

LA HUERTA DE PEGALAJAR "LUGAR DE INTERÉS ETNOLÓGICO"

El conjunto integrado por la Fuente de la Reja, la Charca y la Huerta de Pegalajar han sido inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como “Lugar de Interés Etnológico” mediante la Orden de 4 de Septiembre de 2001 de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía destacándose los siguientes valores:

"Son dos los valores que destacan en la Huerta de Pegalajar. Por un lado, su gran valor arquitectónico, ostensible tanto por las técnicas constructivas como en la magnitud de la obra, al tratarse de un complejo sistema en el que se imbrican una gran variedad de elementos singulares que van a tener como nexo de unión el agua, cuyo uso y reparto están regulados por unas prácticas heredadas consuetudinariamente. Por otro, su dimensión cultural, al tratarse de un patrimonio vivo, de origen remoto, que ha pervivido hasta nuestros días sin cambios sustanciales, constituyéndose en uno de los pilares básicos, no solo para la economía sino también para las costumbres e identidad de los pegalajareños.../...Todos estos factores convierten a este lugar en uno de los ejemplos más significativos de la cultura del agua, no solo de Andalucía sino del resto del estado español y en un modelo emblemático de interacción hombre/naturaleza".

Desde la desecación de la Fuente de la Reja en 1988, debido a la sobreexplotación del acuífero, se está produciendo un progresivo deterioro del conjunto catalogado por la falta del agua, que es el elemento principal del sistema.

LAS FUENTES Y ABREVADEROS

El Pilar de la Laguna: Fue construido a finales del siglo XVIII. Es un ejemplo claro de la arquitectura del agua con una doble funcionalidad: por una parte, abrevadero de animales; y por otra, fuente de abastecimiento de agua para consumo humano.

El Pilar de la Paloma: Fue construido en 1956 en uno de los caminos de acceso a la Huerta. Se compone de seis pilones escalonados y su uso, en la actualidad, es casi exclusivamente ganadero.

El sistema hídrico se completa con un conjunto de fuentes distribuidas en todo el entorno de la Huerta, complementando el riego proveniente de la Charca. Algunas de las fuentes más significativas son: "Buhón", "Baimora", "Noguera", "Gallón", "Muñoz", "Los Mochos", "Alberquilla", "Pucherete", etc.

LAS ACEQUIAS

Conforman una intrincada red de distribución del agua en la huerta de Pegalajar, alimentando las numerosas parcelas que componen este agrosistema.

Esta red de canales, de varias decenas de kilómetros, se va adaptando a la pendiente del terreno, ramificándose las arterias principales (caces) en acequias medianas, secundarias y terciarias y, a su vez, en hijuelas, abasteciendo así de forma individualizada todos los bancales de la huerta.

Muchas de estas acequias están excavadas en la propia roca, otras son subterráneas. Su trazado es una perfecta obra de ingeniería agrícola de origen andalusí.

LOS BANCALES

El perfil constructivo de la Huerta está formado se caracteriza por un escalonamiento del terreno formando terrazas descendentes hacia el valle.

Las piezas de piedra cortadas en el mismo terreno (tosca) eran utilizadas para construir los muros de contención llamados “hormas”. También servían, una vez machacadas, para rellenar la zona interior formando los “poyos” o bancales. Las “hormas” están formadas por superposición de hiladas de “tosca”. Poseen un pequeño desplome hacia el interior en forma de talud y su altura varía en función del desnivel del terreno.

La consistencia de la “horma” se conseguía tanto por la compactación del terreno provocada por el sistema de riego a manta, como por el cultivo de especies arbóreas en los límites de cada parcela.

LAS FAENAS AGRÍCOLAS

En el entorno de la Huerta de Pegalajar destacan muchos valores de carácter ambiental, paisajístico y cultural. La disposición de las parcelas dibujan un espacio agrícola de gran valor paisajístico y medioambiental. A ello se une, también, el valor cultural de los sistemas de cultivo y el conocimiento generado por la actividad tradicional desarrollada en la Huerta.

El agrosistema de la Huerta se caracteriza por la diversidad de cultivos, encontrando en la misma desde frutales característicos hasta olivares centenarios. En el interior de la parcela se cultivaban especies de porte herbáceo, verduras y hortalizas, mientras que los frutales y olivos se situaban en los bordes de cada uno de los bancales.

En el manejo tradicional de la huerta se utilizaban técnicas y cultivos de tipo intensivo adecuados para el máximo aprovechamiento del agua y del suelo.

EL LAVADERO Y LOS MOLINOS

El Lavadero fue construido en 1949. Está próximo a la Charca, prácticamente en el casco urbano, en la calle Albercas, la cual enlaza con uno de los caminos de acceso a la Huerta. Se compone de dos naves, una primera de planta cuadrangular, que era la vivienda del guarda, y una segunda rectangular, adosada a ésta, que es la nave del lavadero propiamente dicho. Construida en muros de mampostería y mortero de cemento, tiene cubierta a dos aguas, antiguamente de teja árabe y entrevigado de madera.

El agua proviene del caz principal que sale de la Charca, el cual se bifurca, una vez pasada la casa del guarda. El volumen de agua que entra al lavadero se regula por medio de una compuerta o “atajaero” y recorre el centro de la nave por una pileta alargada con leve desnivel, a cuyos lados están las piedras de lavar. Al finalizar la nave del lavadero se encontraba el partidero: punto neurálgico de distribución del agua de riego.

Los molinos que han existido en la Huerta de Pegalajar han aprovechado la fuerza motriz del agua para un su uso industrial. En el siglo XIX había un total de ocho molinos (Molino del "Caño de la Presa"; de "Enmedio"; de "Soto"; de la "Niña Angustias"; de los "Molinas"; de "Borrego"; de los "Pérez"; de la "Aceña"). En la actualidad sólo se conservan dos en buenas condiciones.

La mayoría eran de una sola planta donde se disponían las piedras de moler y la maquinaria para la limpia del cereal y el cernido de la harina. Algunos tenían, además, una cámara superior para almacenar el grano y una dependencia anexa para los animales. La materia prima era el trigo, el maíz y la cebada, que eran transformados en harina y piensos, comercializados principalmente en las provincias de Jaén y Granada.

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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