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Un vecino de Lucena, Antonio G. P., y su pareja sentimental, la rumana Laura O., aceptaron una condena de dos años de prisión por un delito relativo a la prostitución. Ambos engatusaron a una joven rumana con una falsa oferta de trabajo en España. Al pisar suelo nacional, le dijeron que tenía que prostituirse para pagar una deuda por el viaje.

Los hechos, declarados probados ayer por el Penal número 3, se remontan al 15 de enero de 2010. Aquella madrugada, un agricultor encontró a la víctima vagando a pie por la carretera que une Las Infantas con Villargordo. Iba en pijama. Ya ante la Guardia Civil, la víctima contó que había volado desde Rumanía a Málaga un día antes. En el aeropuerto malagueño, la recogieron Antonio G. P. y su compatriota, Laura O., quienes meses antes le habían prometido un trabajo en España. Nada más pisar territorio nacional, la pareja le dijo que tenía que prostituirse para hacer frente a una supuesta deuda contraída por el viaje. Aunque la chica se negó en rotundo, los acusados la llevaron a diversas tiendas de Lucena, donde le compraron ropa de lencería y productos de higiene corporal. Además, le quitaron el teléfono móvil y la amenazaron con hacerle daño a sus familiares de Rumanía si no practicaba sexo a cambio de dinero.

Al día siguiente, Antonio G. P. y Laura O. llevaron a la víctima hasta un club de alterne ubicado a las afueras de la capital. Allí, fue retenida en una de las habitaciones junto a otra mujer. Alrededor de las seis de la mañana, la chica escapó del burdel. Desesperada, caminó sin rumbo hasta que fue encontrada por un agricultor cerca de Las Infantas.

La Guardia Civil abrió una investigación, bautizada operación “Lady”, que terminó dos meses después con a detención de Antonio G. P. y Laura O. Ambos se sentaron ayer en el banquillo de los acusados del Penal número 3 de Jaén. Tenían que responder por un delito relativo a la prostitución. Los dos admitieron su culpabilidad en los hechos. Tenían poco margen de maniobra, ya que, además del testimonio de la víctima —que tenía el estatus de testigo protegido— los agentes contaban con diversas pruebas incriminatorias. Cuando los guardias civiles registraron el domicilio de los acusados, encontraron el teléfono móvil que habían arrebatado a la joven rumana, el billete del vuelo en el que viajó desde Rumanía y las facturas de las prendas íntimas que le habían comprado para que ejerciera la prostitución.

Antonio G. P. y Laura O. fueron condenados a dos años de prisión y al pago de una multa de 2.160 euros. No podrán acercarse a la víctima ni comunicarse con ella durante cinco años. No ingresarán en la cárcel pues la condena queda suspendida a condición de que no vuelvan a delinquir.

Fuente: diariojaen.es

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Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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