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Abrigos al altillo, leotardos a los cajones y jerséis al fondo del armario. La primavera ya está aquí, aunque se asemeje más al verano. Porque, como se dice en la calle, Jaén pasa del frío al calor sin punto intermedio. De momento, las temperaturas máximas ya superan la barrera de los 30 grados.

Martes, segundo día de la semana, y el más caluroso de los próximos 7, con toda probabilidad. Lo dice la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) después de registrar, en la provincia, una de las temperaturas más altas del país. Fue, como no podía ser de otra manera, en Andújar, donde se superaron los 30 grados centígrados. Pero esa cifra no es la que realmente padecen los ciudadanos, porque la sensación térmica puede ser mucho mayor.

¿Por qué se producen estas diferencias? ¿Son fiables los datos que aparecen en los termómetros de la calle? Una ciudad puede convertirse en un compendio de microclimas. La Aemet mide las temperaturas en los conocidos “jardines meteorológicos”. Según relata el experto José Antonio Maldonado en su blog, los termómetros “oficiales” con los que se hacen las mediciones se ubican en cajones de madera. Sus paredes están formadas por una doble persiana, es decir, dos series de listones inclinados hacia abajo. Así se evita el acceso de la radiación exterior. La persiana externa impide la entrada directa de los rayos solares y la interna detiene los que proceden del suelo por reflexión. El suelo de la garita también está formado por un doble sistema de listones con el mismo objeto de impedir la entrada de los rayos de sol pero de forma que, como las paredes, permitan la circulación del aire. El techo es inclinado para que no se estanquen la lluvia o la nieve. Este cajón, que se pinta de blanco para evitar su calentamiento, se monta, de manera que la puerta abra hacia el norte, sobre cuatro patas que tienen una altura de unos 120 centímetros y se coloca sobre una superficie de tierra llana, según el relato de José Antonio Maldonado.

Una de esta garitas, la instalada en el valle del Guadalquivir y controlada por el iliturgitano Antonio Lomas, registró, ayer, una de las temperaturas más altas de España. Según la Aemet, fueron 30 grados justos, mientras que el observatorio de Meteoclimátic, detectó 30,2. En cualquier caso, se quedó entre las diez más elevadas de todo el país. Además, la sensación de bochorno se dejó sentir de la noche a la mañana. En menos de 48 horas, las máximas subieron 11 grados. Se pasó de los 19 medidos el sábado al mediodía, a los 28 del domingo y los 30 de ayer. Por si fuera poco, la diferencia térmica entre la noche y la mañana es muy elevada. Solo hay que centrarse en el municipio de Andújar para detectarlo. La temperatura mínima experimentada durante la madrugada del lunes fue de 8 grados, hasta 22 puntos de variación en apenas unas horas.

Comienza, de esta manera, una primavera más parecida al verano, en la que el buen tiempo no tiene intención de marcharse, por el momento. Las previsiones indican que el mercurio subirá un poco más hoy, por lo que no se descarta superar los 31 grados. El año pasado, a mediados de abril se vivieron momentos con 31,6, una “mini ola” de calor cuando todavía quedaban tres meses para la llegada de la nueva estación del año. Ante tal panorama, no es de extrañar que más de uno ya esté inmerso en el cambio de armario y desempolve las prendas de alegres colores primaverales. Empieza el mes de las flores, una alegría, dicho sea de paso, para los hosteleros, que vuelven a ver sus terrazas llenas de clientes.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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