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Miguel Ángel C. J. ya es un preso condenado en el Centro Penitenciario de Jaén. Este jiennense de 26 años aceptó ayer un castigo de dos años y un día de prisión por perpetrar diez estafas en tan solo tres meses. Es la pena mínima para este tipo de delito.

En concreto, entre septiembre y noviembre de 2012, Miguel Ángel C. J. llegó a alquilar cuatro viviendas en distintas zonas de la capital sin pagar ni un solo euro por ellas. Cuando llegaba la hora de hacer frente a la mensualidad, entregaba cheques sin fondo o resguardos de transferencias ficticias. Además, en algunas ocasiones, se llevaba los objetos de valor que había en las viviendas que alquilaba: televisores, guitarras, impresoras, pequeños electrodomésticos... Cualquier cosa que, posteriormente, pudiera revender. Con el mismo “modus operandi”, compró dos vehículos, aunque sus legítimos propietarios nunca vieron ni un solo euro, ya que el acusado los pagaba con talones sin valor alguno. Y se hospedó en hoteles, marchándose sin dejar rastro y sin hacer frente a la factura. En esos tres meses de 2012, Miguel Ángel C. J. dejó un reguero de delitos y de denuncias que se fueron acumulando. Finalmente, fue detenido por la Policía a principios de 2013. El Juzgado de Instrucción número 2 de Jaén lo dejó en libertad con cargos, a la espera de que se celebrara el juicio contra él. Inicialmente, la Fiscalía pidió una condena de tres años y medio de cárcel por estafa continuada y hurto. El problema es que llegó la fecha señalada para que este vecino de la capital se sentara en el banquillo y Miguel Ángel C. J. no se presentó. Estaba en paradero desconocido. La Audiencia llevaba mucho meses tratando de localizarlo, pero todos los intentos de los funcionarios de la Sección Segunda fueron inútiles. Finalmente, la Policía volvió a arrestarlo el pasado 20 de marzo. Desde entonces, estaba en prisión preventiva por orden de los magistrados que ayer lo condenaron. El juicio no se celebró en la sala de vistas, sino en el despacho de uno de los jueces. El joven jiennense tardó apenas cinco minutos en reconocer los hechos y admitir su culpabilidad. Sin más, abandonó el Palacio de Justicia tal y como había llegado al filo de las diez de la mañana: esposado y acompañado por dos agentes de la Policía Nacional. Todavía tendrá que volver. Y es que Miguel Ángel C. J. todavía tiene otras causas pendientes por hechos similares cometidos con anterioridad. La Comisaría llegó a considerar a este veinteañero jiennense como “un aprendiz” de estafador. “Hubo una época en la que hizo estragos. Engañaba a todo aquel que se le ponía por delante”, aclaran fuentes de la Policía. Ahora, tendrá que pasar una temporada entre rejas.

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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