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Pocas acciones han unido tanto a los vecinos de Pegalajar como la desecación de su charca. Y aunque la frase se convirtió en un punto de desunión al mezclarse signos políticos en un movimiento estrictamente ciudadano, la celebración del reconocimiento, por parte del Parlamento andaluz, de la frase que simbolizaba la defensa del patrimonio de Pegalajar fue casi unánime. Puede que sea porque la lucha todavía no ha terminado.

“Nadie entiende por qué la quitaron”, dijo un hombre de edad, usuario del centro de mayores ubicado junto a la charca. El colegio local es una especie de altar al representativo estanque, con dibujos elaborados desde diferentes perspectivas y murales que recogen la influencia del manantial en el nacimiento, la vida y las tradiciones del pueblo. Los pequeños no aluden a la frase —quizás lo hagan cuando vuelva a lucir en uno de los muros. Eso corresponde a los mayores. Algunos de los que estuvieron en su nacimiento, en 1992, celebran con especial vehemencia la posibilidad de que vuelva a escribirse en el muro. “En realidad, la frase fue una acción más. Se hizo durante una concentración dentro de la charca en la que participaron unos mil quinientos vecinos”, explicó Diego Polo, miembro de la Asociación Vecinal Fuente de la Reja —el manantial que la surte—. El colectivo se fundó entonces, con el objetivo de combatir el desecamiento de la fuente, origen de la vida en el municipio. Hay en el pueblo quien entiende que, al reconocerse que la desecación de 1988 fue ocasionada por una sobreexplotación del manantial y crearse un Plan de Ordenación de Extracciones, la frase ha dejado de tener sentido. Sin embargo, otros tienen más que clara su vigencia.“Nos unimos para denunciar la sobreexplotación, y todavía no se ha solucionado”, expresó Polo, reunido con otros miembros del colectivo y algunos concejales de Izquierda Unida, que aprobaron, en 2012, junto con el Gobierno local del PP, dirigirse a la Consejería de Cultura para solicitar la reescritura. Entre todos recuerdan que de las 11 medidas recogidas en el Plan de Ordenación de Extracciones (elaborado en 2006 e incluido en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Guadalquivir) solo se han cumplido tres, por lo que consideran que su patrimonio todavía no está a salvo. “Por eso es importante que la frase vuelva a estar ahí. Tenemos la obligación de defender el patrimonio heredado, de transmitírselo a nuestros hijos. Para hacerlo, siempre tiene que haber agua, y todavía nada nos garantiza que vaya a haberla”, opinó Polo. José Liétor, Antonio Navas y Juan Antonio Valenzuela, miembros del colectivo, opinan que, ahora que el Parlamento ha reconocido su valía y derecho, debería ser el Ayuntamiento, el mismo organismo que ordenó que se borrara, quien reescriba “A quienes tanta vida di, les reclamo en justicia que no me dejen morir”.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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