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El último informe —de la Fundación Foessa— presentado por Cáritas arroja datos preocupantes en España: más del 40 por ciento de la población se hunde en la precariedad; solo el 34,3 por ciento vive sin carestías esenciales. En la capital jiennense también hay síntomas alarmantes. La federación “OCO” asegura que asiste a 600 personas al mes.

María Cantos, presidenta del colectivo, explica que la mayoría de los casos refleja una evolución dramática: “Eran familias que vivían bien hasta hace poco tiempo. Ahora, sin embargo, hay miembros que se han quedado sin trabajo. Por ello, los escasos ingresos que consiguen los destinan a gastos capitales, como la hipoteca”, explica Cantos. Las personas con problemas económicos evitan —con esa elección— el peor de los escenarios: un desahucio. Son familias dependientes desde el punto de vista alimenticio. Ahí es donde entra “OCO”, coordinada siempre con el Banco de Alimentos. “Nuestra ayuda es mínima. Nadie puede vivir un mes con lo que les damos”, afirma la presidenta. Cantos advierte del aumento de personas que, aun con trabajo, están en peligro de exclusión social. “Se trata de personas que tienen trabajo, pero que no ganan lo suficiente para llegar a fin de mes”, explica la representante de la federación vecinal.

Habla de empleados que cuando cobran su mensualidad tienen que destinarla mayoritariamente a gastos básicos, como el servicio eléctrico y el consumo de agua. La federación opera con la ayuda de sus asociaciones. Pepi Alcántara, de “Guadalquivir”, dio cobertura a nueve familias. Ahora son cinco, pero, según la presidenta del colectivo de Belén y San Roque, “seguramente serán más”. “Son personas que no tienen empleo o se trata de un trabajo con jornada reducida”, señala Alcántara. “Hay también casos de vecinos que tienen hijos y otras que han vuelto a vivir con los padres”, apostilla. “OCO” tiene su propio banco de alimentos, ubicado en la calle Salobreña. Ahí almacena la comida no perecedera que recibe del Banco de Alimentos. “Nos encargamos de clasificarlos, elaborar los lotes y repartirlos a los destinatarios”, cuenta Cantos.

El control es exhaustivo a la hora de conceder la comida —cada lote supone aproximadamente unos 25 kilos. “Tenemos en cuenta todos los factores, como, por ejemplo, la renta y si tienen o no hipoteca. Todos tienen que presentar el libro de familia”, agrega.

Solidaridad. La coyuntura ha obligado a las federaciones vecinales a asumir un papel más propio de las ONG. “Nos encantaría prescindir de los servicios de ayuda alimenticia. Sería una gran noticia”, explica María Cantos.

De las 23 asociaciones que integran “OCO”, 16 tienen “asignadas” familias en riesgo de exclusión social. “El resto colabora también con tareas sin ánimo de lucro, como el voluntariado”, dice. “Ciudadanos por Jaén” también centra buena parte de su actividad en dar cobertura a los más desfavorecidos. La federación presidida por Isidro Monterroso ha ayudado ya a más de 1.500 personas desde que se constituyó. Manda el escenario. La recuperación no es tal en algunos barrios.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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