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Rafael L. M., el conductor que atropelló mortalmente al maestro José Luis Castellano en un paso de peatones, ya ha pasado su primera noche en el Centro Penitenciario de Jaén. Allí lo envió la magistrada Carmen Ballesteros, titular del Juzgado de Instrucción número 4, tras interrogarlo en su despacho durante no más de veinte minutos.

Después de escuchar su versión de lo ocurrido a primera hora de la mañana del lunes, en la calle Juan Montilla, la juez decidió mandarlo a prisión preventiva. Lo acusa de dos delitos: conducción temeraria y homicidio por imprudencia, tal y como confirman fuentes judiciales.

Desde los calabozos de la Comisaría, la Policía Nacional trasladó a Rafael L. M. al Juzgado al filo de las once de la mañana, en medio de un importante dispositivo de seguridad. Con las manos esposadas, la cabeza gacha y cubierta con una capucha, y la mirada clavada en el suelo, este vecino de la capital recorrió el improvisado pasillo que le hicieron los agentes entre el coche patrulla y la puerta del edificio.

El arrestado se había negado a declarar ante la Policía. Ayer, a la juez, le contó su particular relato de los hechos. Una versión en la que insistió, una y otra vez, en que no vio a José Luis Castellano mientras el profesor cruzaba el paso de peatones: “Si lo hubiera visto, hubiera frenado”, remarcó, según confirman varias personas que estuvieron presentes en la declaración. En este sentido, aclaró que los cristales de su coche estaban “muy empañados”, que estaba oscuro y que lloviznaba.

Rafael L. R. también dijo que el semáforo estaba en verde para los coches, a pesar de que varios testigos presenciales ratifican que estaba en rojo y que, por lo tanto, los peatones podían pasar. Del mismo modo, negó haber circulado haciendo derrapes y “a gran velocidad”, tal y como dijeron varios testigos. Justificó esta afirmación al asegurar que no hay distancia suficiente entre la Glorieta de Lola Torres y el paso de peatones en el que embistió al maestro.

Para explicar su “fuga”, Rafael L. R. dijo en su descargo que entró “en estado de shock” tras el impacto y darse cuenta de lo que había ocurrido. Agregó que tanto él como sus dos acompañantes estaban “atemorizados” y que, por eso, decidieron marcharse del lugar. Unos 200 metros más adelante, detuvo su Mitsubishi Carisma. Los ocupantes se bajaron y se fueron a la carrera a coger un taxi. Él siguió su camino por la carretera de Los Villares, hasta llegar a la urbanización Bellavista, donde se encuentra su domicilio. Encerró el coche en el garaje, en una maniobra que, según la Comisaría, trataba de dificultar la investigación. Sin embargo, alguien los vio y puso a los agentes tras sus pista. En poco menos de seis horas, todos los implicados estaban identificados. Solo faltaba dar con ellos, por lo que se puso en marcha un amplio dispositivo de búsqueda.

Rafael L. R. aseguró a la juez que no se movió de su casa tras el atropello y que cuando supo que la Policía estaba preguntando por él decidió entregarse, pasadas la una y cuarto de la tarde. Sus dos acompañantes fueron detenidos horas después, acusados de encubrimiento. A última hora de la noche del lunes, la Policía los dejó en libertad con cargos y a disposición de la magistrada instructora.

Dice que iba “limpio”. Los tres jóvenes, de edades comprendidas entre los 27 y los 21 años, venían de marcha. Rafael L. R. declaró que se unió a la fiesta de sus dos amigos alrededor de las cuatro de la mañana, después de haber estado con su novia, y que no tomó ni una copa. Es algo que no se podrá comprobar, ya que no se le pudo hacer la prueba de alcoholemia, debido a que habían pasado ya muchas horas desde los hechos hasta que fue arrestado.

Lo que sí se ha hecho es someterlo a la llamada “prueba del cabello”, un análisis que permite detectar si ha ingerido algún tipo de sustancia estupefaciente en los últimos meses. Fuentes judiciales cercanas al caso confirman que Rafael L. R. fue trasladado desde el Juzgado, donde fue despedido por numerosos familiares, hasta las dependencias del Instituto de Medicina Legal para la realización de ese examen toxicológico. Desde ahí, la Policía lo llevó a la cárcel en cumplimiento del auto de su señoría.

La magistrada adoptó esa medida a petición del fiscal Juan Muñoz Cuesta, que la argumentó, fundamentalmente, por la gravedad de los hechos y del delito cometido y por la alarma social generada.

Hasta ahora, Rafael L. R. carecía de antecedentes penales de consideración. Su único problema con la Justicia se remonta a cuando era menor de edad. Fue imputado por el hurto de una motocicleta. Se trata de un antecedente que estaba completamente cancelado, según explican fuentes de su entorno. Ahora, le espera una larga temporada en prisión. El castigo máximo para los delitos que se le imputan son cuatro años.

Para que su legado no se pierda

No era un día normal en el colegio Santo Tomás. La mitad de los profesores estaba en el funeral de José Luis Castellano López, mientras que la otra mitad atendía a los pocos niños que ayer acudieron a clase. La desolación imperaba en cada aula, en cada pasillo, en cada rincón del patio. Una tristeza que no impidió, sin embargo, que los alumnos y compañeros del fallecido honraran su recuerdo con un improvisado mural, en el que muchos fueron dejando sus sentimientos escritos en trozos de papel.

El simbólico y espontáneo gesto trata de que no se pierda el legado de José Luis Castellano, un maestro al que toda la profesión docente califica de “ejemplar y excepcional”. “José Luis es un compromiso, una vida entregada a la mejora de la educación en un centro que es un reto diario”, escribía la delegada de Educación, Yolanda Caballero, pocas horas después de conocer el terrible fallecimiento del maestro de 49 años y que dejó mujer e hija.

Hoy, está previsto que la comunidad educativa del “Santo Tomás” rinda un emotivo homenaje a José Luis. No será un acto organizado, sino que nacerá de la admiración que alumnos y compañeros le profesaban. Mientras tanto, el vídeo que todos habían realizado días antes del atropello para felicitar la Navidad ha sido dedicado en memoria de un maestro extraordinario.



Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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