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Han pasado 365 días que han servido para darle la vuelta al mercado del aceite de oliva.

Hace un año, el producto se vendía bien, las bodegas sacaban género y los agricultores echaban en falta un poquito de más valor a su producto estrella. Entonces, el virgen extra se vendía a 1,92 euros por kilo en las operaciones a granel que se firmaban para que el producto viajara en un camión cisterna rumbo a otra provincia española o a algún país del mundo.

En cambio, ahora la situación es bien diferente. El producto se sigue vendiendo bien —el ritmo ha bajado algo, pero menos de lo que debería a tenor de las existencias que están disponibles—, las bodegas cada vez están más vacías y el precio del aceite de oliva se ha disparado. Sin embargo, los agricultores tampoco pueden estar contentos, ya que el auge no se debe a que se logre un mayor valor añadido en la comercialización, que sería lo interesante. La cotización está más alta porque existe muy poco producto —en general— y casi nada de alta calidad para comercializar a granel.

Por eso, impera la ley del más fuerte: El que más paga, se lo queda.

El Observatorio de Precios de la Federación Española de Fabricantes de Aceite de Oliva (Infaoliva) asegura que el kilo de aceite de oliva virgen extra sale de las fábricas después de pagar 3,257 euros por kilo, lo que supone un enorme auge. Para encontrar una cotización tan elevada habría que mirar al año 2006 —después de la campaña de las heladas que hizo mucho daño a la capacidad productiva del cultivo—, en el que el zumo de aceituna de mayor calidad alcanzó los 4 euros. El 22 de abril de 2014 —hace justo un año—, el aceite de oliva virgen extra se pagaba en Jaén a 1,92 euros por kilo. Si ahora sale a cambio de 3,25, existe un incremento de 1,33 euros, lo que representa casi el doble de la cotización que había doce meses atrás.

De todos modos, el escenario no es para que los agricultores se encuentren satisfechos. Aceite de oliva virgen extra existe muy poco, por lo que esta importante cotización no redundará en demasiados agricultores. La campaña en Jaén ha sido muy corta y, además, bastante complicada para los productores que han buscado el mejor aceite. La maduración del fruto fue más rápida de lo normal, por lo que hubo que adelantar la recogida y se cayó antes de los árboles.

Además, hizo un calor inusual en octubre y en noviembre, lo que complicó más la obtención de buenos aceites.

Por otro lado, también hay que tener presente que las aceiteras jiennenses han espabilado bastante a la hora de poner sus productos en el mercado. Antes esperaban a que llegara la cisterna y se llevara la cosecha. En cambio, ahora se afanan por buscar sus operadores para lograr los beneficios de la comercialización. De ahí que intentan que, cada año, salga menos aceite de oliva virgen extra en camiones cisterna, ya que es el producto que utilizan para sustentar sus marcas. No obstante, en estos meses, quien tenga un buen producto que se pueda embotellar con extra no hay duda que cuenta con un “tesoro”.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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