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Cuando el aceite de oliva se pagó a más de 4 euros, no hizo rico a nadie. Fue durante la primavera y el comienzo del verano de 2006 después de una campaña oleícola muy pequeña debido a las graves heladas que sufrió el campo jiennense durante marzo de 2005. Los operadores temieron caer en el desabastecimiento o, lo que es lo mismo, no poder proveer de producto a sus compradores, por lo que se lanzaron a comprar aceite, lo que infló la cotización. En cambio, pocos vendieron, por lo que el precio creció y creció porque había mucha demanda y muy poca oferta. Y al final, hasta sobró.

Ahora, el Poolred de la Fundación del Olivar indica que el precio medio del extra es de 3,74 euros por kilo, mientras que los vírgenes cotizan a 3,56. Otra vez, existe el temor al desabastecimiento entre los operadores, que tampoco encuentran partidas suficientes en otros mercados, debido a las limitaciones en el tratado de la Unión Europea con Túnez y la falta de disponibilidad suficiente en Grecia e Italia.

Por eso, el precio del aceite crece en Jaén y, también, en todo el mundo influenciado por la sequía y la vecería que sufrió el olivar durante la pasada campaña, lo que se tradujo en una cosecha muy corta. Sin embargo, es muy parecida en volumen a la que se registró hace dos años, aunque ahora sí que se eleva la cotización y antes no ocurrió porque el mercado no ha sabido adaptarse a las nuevas circunstancias. Pese a que existe poco aceite de oliva, la comercialización sigue boyante. Ha bajado el ritmo de venta —sobre todo en España—, pero no lo suficiente para adaptarse a las circunstancias de la última producción. Además, las exportaciones entienden poco de estos ajustes, por lo que mantienen su buena marcha. De ahí que el temor al desabastecimiento anima el mercado y eleva la cotización. Quien sale a comprar, paga el aceite caro.

En cambio, no se trata de una bicoca para los olivareros porque existen pocas operaciones —los grandes envasadores se han afanado para tener unas reservas suficientes que les hagan salir lo mínimo al mercado mientras que el “temporal” continúe— y, a la par, muy pocos tienen producto, ya que el auge de la cotización no se debe a un posicionamiento estratégico del aceite de oliva que le dé valor en el mercado, sino a que existe un déficit. De ahí que casi nadie tiene, por lo que estas operaciones que se hacen a un valor bastante elevado benefician a muy pocos. Según el Sistema de Información en Precios en Origen (Poolred), los vírgenes extra repuntaron un 1,58% entre el 10 y el 16 de julio, respecto a la anterior semana, y se aproximan a los 4 euros. Los vírgenes suben el 3,21%, hasta 3,44 euros, mientras que los lampantes lo hacen en un 2,18%, hasta 3,28 euros. Los aceites de calidad inferior ganan “músculo” y se revalorizan un extraordinario 44% entre el 10 y el 16 de julio respecto a la semana anterior y se acercan a los 2 euros. Sin embargo, se operan con muy poca cantidad. Concretamente, apenas existen 30 operaciones en el citado periodo, que conllevó la compra y la venta de 1.245 toneladas.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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