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Más que agua, cayó felicidad. Los nubarrones oscuros que descargaron lluvia en Jaén sirvieron para despejar el futuro de miles de familias que viven del campo en esta tierra.

Llevaban meses con la mirada perdida en el cielo esperando a que apareciera el agua. Al final, llegó. Y cómo la disfrutaron. Precisamente, ayer por la mañana, las organizaciones agrarias registraban un trasiego de llamadas. No hacía falta ni mirar los datos oficiales para tener una idea de lo que había caído en la provincia. Baños de la Encina, Linares, El Condado y La Loma fueron las zonas más beneficiadas, mientras que en el término municipal de la capital jiennense, en Villatorres y en algunas partes de la Sierra Sur se envidiaba la fortuna que habían tenido los otros.

Precisamente, como la lluvia es caprichosa, la suerte no fue la misma para todos. Algunos se llevaron un buen “pellizco”, mientras que otros se conformaron con un reintegro. A todos les vale, pero no de la misma manera. Toca seguir confiando en el cielo porque los olivareros saben que esta agua dejará mucho dinero. Por un lado, en aceite de oliva. La lluvia ha funcionado como un “elixir rejuvenecedor” para millones de aceitunas, que ayer se veían arrugadas por la sequía y hoy tienen su piel tersa y firme. Por el otro, sustenta la recuperación del cultivo, que reverdece con fuerza. De hecho, solo hay que mirar los árboles para ver que tienen otro color diferente. Y no ha sido solo la lluvia, sino que la bajada de las temperaturas ha traído un ambiente fresco que dará “alas” al olivar en el proceso de lipogénesis —formación del aceite de oliva dentro del fruto—, que ahora comienza en el campo jiennense.

Sin embargo, es mucho más que un elemento que mejorará la cosecha. La lluvia ha animado a los agricultores, que vuelven a confiar en la cosecha. A falta de lo que ocurra en las últimas semanas, tienen claro que el campo puede volver a dar un rendimiento interesante, por lo que esta idea —que se transmite de unos a otros— se traducirá en más jornales o, lo que es lo mismo, en empleo. Hasta ayer, muchos pensaban coger la aceituna como pudieran con la ayuda de sus familiares, pero ahora algunos ya lo planifican de una manera más profesional, que pasa por dar trabajo.

El fruto está muy “agarrado” y el agua, pese a que en algunos términos municipales ha descargado con fuerza en muy poco tiempo, no ha hecho destrozos en el cultivo. De ahí que sea bienvenida. “Toda el agua que caiga es buena. La pena es que lo ha hecho de una forma bastante dispar en la provincia. En algunos lugares, prácticamente, ha resuelto la situación, aunque esperamos que llegue alguna más para afianzar la cosecha. En otros, ha faltado un poco”, manifiesta el secretario general de COAG y biólogo, Juan Luis Ávila.
La lluvia deja recursos en el suelo para que el árbol pueda desarrollarse en las próximas semanas. No obstante, sería bueno otro “baño de alegría” a finales de septiembre o comienzos de octubre. En El Condado, una de las comarcas con más olivares de secano, cayeron alrededor de 80 litros por metro cuadrado, mientras que en Baños de la Encina y en las inmediaciones de El Tranco se alcanzaron los 50. En Villanueva del Arzobispo y en Villacarrillo se llegó a los 40 litros por metro cuadrado, al igual que en Larva y en Huesa. En Siles se rozaron los 30, mientras que en Villatorres y en algunos puntos del término municipal de la capital se rondaron los 10. Lo mismo ocurrió en Campillo de Arenas, según indica el observatorio de precipitaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. El agua favorecerá el engorde del fruto y la formación de aceite, aunque lo mejor es que deja optimismo e ilusión.

Fuente: diariojaen.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
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