Slider[Style1]

Style2

Style3[OneLeft]

Style3[OneRight]

Style4

Style5[ImagesOnly]

Style6


Pues otro mes que pasa en blanco para el olivar. Septiembre, que marca también la finalización del ejercicio hidrológico, acaba con unas precipitaciones anecdóticas. El campo necesita que jarree. Las últimas tormentas no dejan de ser aportaciones muy localizadas, sin apenas repercusión y a veces incluso dañinas. Organizaciones agrarias como la COAG ya hablaban la semana pasada de «pérdidas irreparables» en la generalidad de las explotaciones de secano y también en las de regadío, lo que redundará en una pérdida de producción respecto a las expectativas iniciales que, en cualquier caso, superará en un 40% la campaña anterior, una de las más bajas de las últimas décadas. Estamos en un periodo crucial para el cultivo, el de la lipogénesis, que se está desarrollando con grandes dificultades porque, tras el verano con más calor desde que existen estadísticas históricas, los árboles están sedientos y el terreno seco. Muy seco. Y lo más preocupante es que el panorama no parece que vaya a cambiar demasiado en el corto plazo. Según las predicciones del Aemet, al menos hasta el domingo lucirá el sol. Y según otras fuentes, como portales como el Tiempo.es, esa mismas condiciones meteorológicas se mantendrán durante un par de semanas, prácticamente hasta el inicio de la feria de San Lucas.

Y es que, tal y como revela COAG, acaba el 'curso' con la tercera cifra más baja de lluvia de los últimos diez años en municipios como Jaén, tal y como se desprende de los números que registra la Estación Agroclimática de la Consejería de Agricultura en la capital. Estamos hablando de 302 litros por metros cuadrado en estos últimos doce meses, frente a una media de 475 litros por metro cuadrado. Un treinta y seis por ciento menos en términos relativos. COAG asegura que el daño ya esta hecho y que el daño es generalizado en toda la provincia porque la falta de humedad también es generalizada. Por todo ello, porque la recolección no será tan propicia como se apuntaba allá por la primavera, cuando se computaron concentraciones polínicas que superaban los 20.000 granos por metro cúbico de aire -sin precedentes-, la COAG augura un clima de tensiones «que no es el más idóneo ni para los productores ni para los consumidores».

De aquellos polvos estos lodos

«La situación actual del mercado es consecuencia, como ya hemos denunciado en múltiples ocasiones, del mal trabajo llevado a cabo en los últimos años», comenta el secretario de COAG en Jaén, Juan Luis Ávila, quien agrega que esta incertidumbre se hubiera evitado con «políticas de regulación, de tal forma que los aceituneros hubieran obtenido un precio digno durante las cuatro últimas temporadas». «Hay que anticiparse a este tipo de coyunturas, evitando grandes fluctuaciones entre apreciación y devaluación del producto», señala. «Es hora de tender la mano para actuar con los mecanismos que existen», añade Ávila.

Mucha inquietud para un sector clave para la economía de Jaén, del que viven una 150.000 familias entre cosecheros y trabajadores. Todas estas incógnitas se despejarán en la segunda quincena de octubre. Los técnicos de la Consejería de Agricultura ya están trabajando en la elaboración del aforo, un documento clave que adelanta el potencial productivo del olivar a lo largo y ancho de la comunidad autónoma andaluza. Entonces muchas dudas se convertirán en certezas y tanto cooperativas como envasadores tendrán que hacer sus cuentas para satisfacer los pedidos que les lleguen de dentro y fuera de España.

Y es que decir que no hay aceite para vender no es ninguna exageración. Ni queda en Italia, ni queda en Grecia y algún 'restillo' hay por ahí en Túnez. España, el principal productor mundial con gran diferencia, tampoco tiene precisamente una situación excedentaria. Según los datos provisionales que maneja la Agencia para la Seguridad y el Control Alimentarios, las almazaras y cooperativas no llegan ni a las cien mil toneladas. A 30 de agosto guardaban tan sólo 98.300 toneladas, la cantidad más baja desde que existen registros. Visto lo visto ¿cómo es posible que los precios hayan menguado un doce por ciento en el último mes y medio, pasando de 4,1 a 3,6 euros el kilogramo? Pues básicamente porque los grandes compradores se han quitado de en medio. Fueron previsores, vislumbraron un escenario con cotizaciones en origen muy por encima de los cuatro euros y tomaron la decisión de llenar sus almacenes. Ahora mismo guardan 160.300 toneladas, un colchón importante para llegar al comienzo de la recogida, que viene adelantada unas dos semanas, sin necesidad de acudir a las lonjas. Una 'jugada' estratégica ya que para entonces es bastante posible que puedan aprovisionarse a un coste inferior al actual -aunque se descarta una depreciación excesiva ya que, a tenor de las magnitudes del Consejo Oleícola Internacional, el consumo seguirá estando por encima de la producción mundial-.

El mes pasado, con el kilogramo por encima de los cuatro euros, fue el que menores salidas contabilizó en los últimos once meses. Entre la demanda nacional y las exportaciones tan sólo se alcanzaron las 77.930 toneladas, frente a las 108.510 de julio, por ejemplo. Un veintiocho por ciento menos. Nunca se habían comercializado menos de cien mil toneladas mensuales en el transcurso de este ejercicio.

Fuente: ideal.es

About YoArnold83

Nacido en Jaén y criado en Pegalajar, amante de la naturaleza, el deporte, la tecnología...
«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua

No hay comentarios:

Post a Comment